Introducción
Nuestro México ha atravesado por un sinfín de sucesos,
acontecimientos etc., sobre todo hablando de los gobiernos a los que ha sido
sometido. Para este caso se presenta el gobierno de “Porfirio Díaz”, que fue un
gran personaje que dio mucho de que pensar y de cierta manera logro un cambio
en varios ámbitos del país. El conocer cada uno de esos acontecimientos nos
ayudara a enriquecer nuestra historia como ciudadanos mexicanos.
Es por ello que en el siguiente trabajo se ilustra un
cuadro con acontecimientos que ocurrieron en el ámbito social, económico y
político durante el porfiriato. Llegando así a reconocer todos los hechos que
fueron formando a lo que fue México en esos años. Por otro lado, también se
pretende un análisis de la obra educativa del presidente Porfirio Díaz, para
ello se tiene un resumen que contiene varios subtemas, que van desde el conocer
quien fue Porfirio Díaz hasta llegar a adentrarnos en los congresos Pedagógicos
en el porfiriato.
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Acontecimientos Durante el Porfiriato |
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Ámbito Social |
Ámbito Económico |
Ámbito Político |
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–La separación de los campesinos de su tierra contribuyó a formar a
una vasta legión de proletarios, cuya mano de obra libre, desposeída de
medios de producción. –La integración de diversas fracciones dentro del gobierno introdujo a
varios elementos opositores (tanto liberales, como conservadores e incluso
imperiales), otorgándoles distintos cargos ya sea en la administración local
o general del país. –Luego de obtener el poder, redujo el número de elementos activos del
ejército que por aquel entonces era cercano a los cien mil, reduciéndolo
hasta llegar a cifras cercanas a los cincuenta mil. –Gran parte de la población regresó a las labores agrícolas y
pecuarias, lo que dio un aumento de la producción y por consiguiente un
marcado aumento de la población. –Modernizó el ejército tanto en equipamiento como en instrucción y
disciplina trayendo instructores extranjeros para ello (principalmente
alemanes y franceses). –La clase baja era la mayoría de la población y se componía
principalmente de obreros y campesinos quienes vivían al margen de los
progresos técnicos y sociales que se daban en la época –La clase media se dedicaba a labores tales como el comercio, algunas
industrias y artesanías, así como trabajaba en distintos niveles en empleos
públicos, accediendo a la educación lo que le permitía un modo de vida mejor
que el de la clase baja. –Se crearon más espacios educativos superiores, así como se daban
facilidades para que la juventud porfiriana estudiara en el extranjero –Se crearon museos,
teatros, librerías y centros culturales, además de centros de enseñanza
especiales, para la enseñanza de artes tales como música, pintura, escultura
y arquitectura |
–Hacia 1911 el país contaba con más de 20 mil kilómetros de vías
ferroviarias, cuando en 1876 apenas existían 800 kilómetros. –Entre 1877 y 1911 se construyeron de 7,136 a 23,654
kilómetros en cuestión de vías telegráficas –México no registró un avance representativo en la producción de
productos básicos, como, el frijol, trigo, maíz y chile. Sin embargo,
productos como el henequén en Yucatán creció a un ritmo de 20% al
año y la producción del café se duplicó de 1877 a 1881, incluso el
chicle llegó a producirse hasta 20 toneladas en 1881. –Entre 1874 y 1910 el valor de las exportaciones pasó
de 27.5 millones a más de 146 millones de dólares –Mediante los aranceles, se favoreció la sustitución de importaciones
en algunos rubros, principalmente manufacturas destinadas al consumo de los
grupos urbanos. –El peso mexicano tuvo una depreciación real debido principalmente a
que el valor del peso se encontraba ligado al de la plata, mientras que el de
las monedas de otros países se encontraban ligadas al oro. –Las leyes de colonización y la acción de las compañías deslindadoras
favorecieron la concentración de la tierra en pocas manos y el
despojo de las propiedades comunales indígenas. –El pánico bancario en Estados Unidos
durante 1907 desencadenó una crisis económica mundial que afectó
México entre 1908 y 1909. –La minería, la industria y las comunicaciones se desarrollaron
rápidamente –La industria minera, el comercio, la ganadería, la producción
artesanal, la pesca, y sobre todo la producción agrícola enfocada en ciertos
productos como el azúcar, el café, el henequén, el hule y otros productos que
se destinaban a la exportación de materias primas –Desarrollo industrial. Gracias al impulso
que le dieron los “científicos”, a las nuevas técnicas, y a la capitalización
extranjera y nacional
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–A los caciques regionales les permitió mantener
el poder local a cambio de su lealtad México se convirtió en exportador de productos agrícolas y ganaderos. –Se concilió con la Iglesia Católica y sus
antiguos enemigos conservadores, entre los sectores más favorecidos del país México disfruto de cerca de 3 décadas de “paz” al
final de un siglo de batallas. –Las principales potencias extranjeras europeas que invirtieron en
México fueron Inglaterra, Francia y Alemania –En 1910 Porfirio Díaz emitió un decreto para la creación de
la Universidad Nacional de México que años más tarde se convertiría
en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). –Durante su gobierno y para evitar el regreso de las guerras intestinas,
durante su gobierno se reprimía a cualquier movimiento armado por parte del
ejército, golpes de estado o rebeliones por parte de algún sector de la
población –El ministro porfirista José Yves Limantour Marquet, quien logró entre
otras cosas reducir las deudas externa e interna al mínimo y mantener al peso
mexicano con un valor superior al del dólar estadunidense –Promovió en 1891
se hiciera obligatoria la enseñanza laica y gratuita, de los 6 a los 12 años –Tendencia progresista. siendo apoyada esa
tendencia por el presidente Porfirio Díaz, llegándose incluso a formar un
partido al que se le llamó “los científicos”, cuyos miembros lograron formar
gran parte del gabinete.
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APORTACIONES DEL PORFIRIATO
Primeramente,
se debe conocer que José de la Cruz Porfirio Díaz Mori; de acuerdo con el
artículo de Fernández y Tamaro (2004), nació en Oaxaca en 1830 - París, 1915.
Del nombre de este militar y estadista mexicano procede la designación de todo
un periodo de la historia moderna de México: el Porfiriato (1876-1911). Y el
mismo sufijo ya sugiere lo que fue: una férrea dictadura personalista y
paternalista que reprimió toda oposición y anuló la libertad de prensa.
Huérfano
de padre desde los tres años, Porfirio Díaz ingresó en el Seminario de Oaxaca
para seguir la carrera eclesiástica, pero pronto cambió de opinión. Cursó luego
estudios de leyes en el Instituto de Ciencias y Artes, donde fue discípulo del
futuro presidente liberal Benito Juárez, quien impartía derecho civil; en
adelante sería seguidor suyo en lo político. El Instituto fue clausurado por
orden del presidente Santa Anna en 1854. Ese mismo año intervino en la
Revolución de Ayutla y apoyó al general Juan Álvarez para derrocar a Antonio López
de Santa Anna.
Poco
después, Porfirio Díaz ingresó en el ejército, y su carrera militar fue
meteórica. En la guerra de Reforma (1858-1861), conflicto civil en el que se
enfrentaron conservadores y liberales, apoyó la causa liberal. La guerra
concluyó con la victoria de los liberales y llevó a la presidencia a Benito
Juárez (1861); finalizada la contienda, Porfirio Díaz fue ascendido a general y
elegido diputado. El prestigio y popularidad ganados en esta última campaña lo
dejó en situación de optar a la presidencia; pero el Congreso prefirió a Benito Juárez
en 1867 y lo reeligió en 1871. En noviembre del mismo año Porfirio Díaz lanzó
el llamado Plan de La Noria, en el que se pronunciaba contra el reeleccionismo
y el poder personal y a favor de la Constitución de 1857 y de la libertad
electoral; la sublevación fracasó y Díaz hubo de abandonar el país.
Política
educativa
De
acuerdo con Bazant (2003) hasta el porfiriato en el campo de la educación los
ayuntamientos habían participado en forma activa o relativamente poco en sus sistemas
educativos. Como la instrucción siempre tuvo un carácter preferencial, los
distintos gobiernos dejaron que los municipios fomentaran, en la medida de sus
capacidades, sus sistemas de enseñanza. Aunque estas localidades no tenían la
libertad para decidir sobre sus programas educativos, gozaban de facultades
para sugerir, por ejemplo, la lectura de ciertos textos o para el nombramiento
o remoción de algún maestro; invitaban a los vecinos de los poblados para
ayudar en la construcción de los locales, etcétera.
También
en su artículo de Bazant (2003) menciona que para el régimen de Porfirio Díaz
la educación fue prioritaria. A raíz de los congresos de instrucción, llevados
a cabo en 1889, 1890 y 1891, que marcaron el parteaguas hacia donde debía
dirigirse la educación nacional, los gobiernos federales y estatales adoptaron
el mismo programa educativo, pero lo adecuaron a sus particularidades
regionales. Unir a la población y sobre todo integrar a las etnias vía un
programa educativo común fue la meta óptima; para lograrla, resultaba
indispensable centralizar la educación bajo la férula de las administraciones federal
y estatales. Se consideró que las corporaciones municipales, con o sin juntas
de instrucción, obstaculizaban las gestiones educativas y la “nacionalización”
se presentaba como la solución más viable para la eficaz marcha de la
instrucción.
En
la etapa del Porfiriato desencadenó una educación moderna en dónde se instauró
un sistema que pretendía desarrollar, a la manera de Johann Pestalozzi, las
facultades intelectuales de los niños con base en la observación, manipulación
y análisis de los objetos del mundo que los rodeaba. Lo importante era fomentarles
el uso de la razón y despertar en ellos el amor al saber. Bajo esta perspectiva
se reducía el aprendizaje libresco y adquiría nueva dimensión el reino de la
naturaleza para entender al mundo: la enseñanza objetiva, las object lessons y
los paseos escolares se tornaron en el foco que iluminó la tendencia educativa
en la mayoría de los teóricos. Hale (1991:338) citado de Bazant (2003).
Según el trabajo de Galván (2016) durante
el Porfiriato no se logró la asistencia deseada a las escuelas, ni se aumentó
el número de personas que sabían leer y escribir: en 1895 se reportaba 14.39
por ciento; en 1900, 16.06 por ciento, y en 1910, 19.74 por ciento, por lo que
Díaz dejó su gobierno con 80 de analfabetos. Se buscaron algunas formas para
obligar a los padres a enviar a sus hijos a las escuelas; no obstante, entre
los sectores pobres de la ciudad y más aún en el campo, no se comprendía cuál
era la razón de enviar a los niños a la escuela, en lugar de que ayudaran a los
padres en su trabajo, ya fuera en
algún oficio en la ciudad o para trabajar la tierra en el campo.
El hijo, de hecho, apoyaba a la economía
familiar y por esto no lo enviaban
a la escuela, ya que los padres pensaban que ahí sólo
iban a “perder el tiempo”, Otros
padres temían que sus vástagos se contagiaran de
alguna epidemia en los planteles, debido a que en el siglo XIX la mortandad
infantil era muy alta por la falta de condiciones higiénicas en diversos
lugares públicos, entre otros en las escuelas.
La
Escuela de Orizaba en el porfiriato
Durante
el Porfiriato según Ramos (2019) Enrique Laubscher fundó en 1883 la Escuela
Modelo de Orizaba, Veracruz. En esta escuela primaria se experimentaron por
primera vez en el país los principios de la enseñanza objetiva, y de acuerdo
con ésta, se estableció un plan de estudios que comprendía: Lenguaje, Cálculo,
Geometría, Dibujo, Geografía, Historia, Ciencias Naturales, inglés, francés,
Moral, Música y Gimnasia. Este plan superaba, por su amplitud, los existentes
hasta entonces en la escuela elemental.
Dicho
plan presuponía, al mismo tiempo, que el lenguaje era el instrumento educativo
más importante, por lo que se aplicaron para su aprendizaje los medios de la
enseñanza objetiva. Se pretendía dar a conocer al niño "objetivamente"
las cosas y acciones que le eran más
próximas; al mismo tiempo, se ejercitaba su atención y se aumentaba su
lenguaje. Los niños deberían aprender viendo las cosas al natural o por medio
de cuadros, los cuales, después de observarlos detenidamente, les provocarían
juicios y raciocinios breves y sencillos.
Al
mismo tiempo que introdujo los nuevos métodos, Laubscher fue autor de libros
didácticos que se usaron en la propia escuela, como el escribe y Lee para la
enseñanza de la lectura y escritura. También adaptó un libro de lectura de
Alberto Hasters y redactó una Guía del Maestro de Aritmética para los pequeños.
Cómo
dato interesante Ramos (2019) también menciona que, en 1885, el gobernador de
Veracruz, general Enríquez, le encomendó la organización de un curso breve para
la formación de maestros en el estado. Con el carácter de curso experimental se
encomendó a Rébsamen y a Laubscher la preparación de los maestros de primaria.
Dicho curso se llevaría a cabo en la Academia Normal de Orizaba y se intentaba
al aplicarlo observar las posibles fallas o méritos del sistema antes de establecerlo
definitivamente.
Se
hizo énfasis en tres puntos:
1. Laubscher y Rébsamen deberían impartir orientaciones prácticas y los
fundamentos teóricos de la nueva pedagogía a un grupo de profesores de la
entidad.
2. Cada jefe político de cantón, previa selección entre el personal
docente adscrito a su autoridad debía asignar a una persona que fuese a Orizaba
a recibir las lecciones de los pedagogos.
3. Al concluir el curso cada profesor debía regresar a su lugar de procedencia
y demostrar la nueva técnica, así como explicar los fundamentos científicos de
la pedagogía a los maestros residentes en su cantón particular.
El
impartir cursos de pedagogía en esta Academia significó toda una renovación en
la vida docente del país, y por primera vez se estableció un plan sistemático
de las ciencias pedagógicas. El programa comprendía una introducción general a
la pedagogía que explicaba el
concepto de educación, los factores que influyen en ella, y al mismo tiempo se
analizaban los fundamentos psicológicos y lógicos de la teoría pedagógica. Al
mismo tiempo, en el curso se expuso la doctrina de la enseñanza objetiva,
relacionando sus antecedentes históricos con Bacon, Commenio y Pestalozzi. Los
principios de la didáctica también se analizaban en la segunda parte del
programa, explicando lo relativo a la naturaleza y fin de la enseñanza, el
método y materia del aprendizaje y la forma de llevar a cabo los exámenes.
El
curso de la Academia Normal de Orizaba tuvo un éxito considerable y el
gobernador Enríquez decidió continuar la reforma educativa en el estado de
Veracruz creando varias escuelas primarias que dirigían los ex-alumnos de la
Academia. Rébsamen se encargó de la organización de estas escuelas, llamadas
cantonales. Las escuelas cantonales se crearon mediante el decreto del
gobernador Enríquez del 25 de diciembre de 1885. En él, se establecía la
erección de 18 escuelas
en las cabeceras de los cantones, dedicadas a la "enseñanza
objetiva".
Las escuelas fueron inauguradas en 1886. Con esta fundación las ideas
pedagógicas de Rébsamen y Laubscber alcanzaron una amplia difusión a nivel
estatal y su efectividad quedó comprobada.
La escuela de Párvulos en el porfiriato
Tras la Escuela de Orizaba en el porfiriato, encontramos
a la escuela de Párvulos, que son nada ni nada menos que las escuelas dedicadas
a la educación de los niños y niñas pequeños. Lamentablemente los niños que aún
no cumplían 7 años quedaban fuera de las leyes de educación. Así, por ejemplo,
en la ley de 1842, se decía que la enseñanza elemental sería obligatoria para
todos los niños de siete a quince años de edad en toda la República.
Motivo por el cual la gran parte de la educación dedicada
a este grupo de personas se impartía desde casa, llegándose a llamar “educación
informal”, de esa manera los padres lograban transmitir conocimientos de los
que formaba parte sus oficios, sin necesidad de que el niño se desplazara a
algún plantel escolar, la educación elemental no cobraba tanta importancia como
la superior.
De acuerdo con
el artículo de Galván (1998):
Para el año de 1883 se marca el inicio de las primeras
escuelas dedicadas a los párvulos. Una de ellas surgió en Veracruz, al frente
se encontraba el maestro Enrique Laubscher, educador alemán.
Laubscher había sido alumno del fundador de los jardines
de infancia: Federico Guillermo Augusto Froebel. Al igual que su maestro, se
interesó por "una educación que estuviera en armonía con el interés del
niño, por la observación de la naturaleza, por el estudio y enseñanza de las
matemáticas y por el conocimiento de las lenguas ". (Laubscher,
1883).
El kindergarten
fundado por Laubscher se llamó "Esperanza", por haber sido acogido en
las instalaciones del colegio de niñas de la liga masónica que le dio su
nombre.
Meneses (1986) menciona que
Por otro lado, en el Distrito Federal el maestro mexicano
Manuel Cervantes Imaz se preocupó por atender al niño preescolar, por medio de
una educación adecuada a sus necesidades. Fue así como fundó, a principios de
1884, una escuela similar a la de Veracruz (p.555).
La escuela de párvulos poco a poco se iba extendiendo a
otros estados. Posteriormente, al crearse la Escuela Normal para Profesores en
la Ciudad de México, en 1887, se integró en el artículo 9o. de su reglamento,
que existiría una escuela de párvulos para niños y niñas de 4 a 7 años de edad,
además de la de instrucción primaria para niños y niñas de 7 a 14 años.
La escuela de párvulos ofrecía las siguientes materias:
Dones de Froebel, Principios de lecciones de cosas, Cálculo objetivo hasta el
número diez, Nociones sobre los tres reinos de la naturaleza, Cultivo del
lenguaje, Nociones sobre historia patria y universal, Nociones de moral,
Instrucción cívica, Canto coral, Trabajos de horticultura y Cuidados de
animales domésticos.
Las mujeres que quería ser maestras se llevaban la
carrera durante tres años y el programa lo establecía el director de la Escuela
Normal de Profesores, con la aprobación del Ministerio de Justicia e
Instrucción Pública. Las reglas para poder presentarse al examen de profesora
de párvulos las dictó Justo Sierra en septiembre de 1905. Se trataba de aprobar
tres tipos de pruebas: una era teórica, otra práctica y la tercera pedagógica
Uno de sus inicializadores fue Pestalozzi y más tarde
perfeccionada por Froebel. Para él la actividad educativa debía partir de
"aprender haciendo". Lo anterior se resumía en enseñar, por medio de
actividades muy sencillas y de manera objetiva, muchos aspectos de la vida
cotidiana.
Buscando mucha más implementación de las escuelas, se
estableció un anexo para los párvulos en escuelas primarias. Las maestras de estos
influyeron en las autoridades para que se incluyera, en la Escuela Normal para
Profesoras, una cátedra de educación prescolar. En esta normal se estableció
también un anexo al cual asistían los párvulos, con objeto de que se hicieran
las prácticas necesarias con respecto a dicha enseñanza.
En 1908, en la Ley Constitutiva de las Escuelas Normales
Primarias, se consignaba la carrera de "educadoras de párvulos".
Donde se decía lo siguiente: "En la escuela normal primaria para maestras
se preparará la formación de educadoras de párvulos. Al efecto, se modificará
para ellas el plan indicado en artículos anteriores de modo que comprenda el
conocimiento práctico y teórico de los kindergarten."
Un dato importante que hay que resaltar es que, las
‘escuelas de párvulos’ a partir de 1907, aproximadamente, dejaron de llamarse
así para denominarse kindergarten, término de procedencia alemana que se cambió
después por la expresión "jardín de niños" o "jardín de la
infancia".
Durante el movimiento revolucionario, a pesar de diversos
obstáculos, los jardines de niños siguieron funcionando. De hecho, hacia 1913
surgió un fuerte rumor de que serían suprimidos. Sin embargo, la realidad era
que el gobierno se había dado cuenta de que dichos establecimientos servían a
las clases altas y medias, por lo cual trató de que las clases bajas también
disfrutaran de ellos.
Muchas fueron las penalidades y los problemas a los que
tuvieron que enfrentarse las primeras educadoras, como el cobro de sus
salarios. Este problema logró solucionarse completamente hasta el año de 1921.
Meneses (1986) dice que
Hacia la consolidación del preescolar, en 1921 se llevó a
cabo el Primer Congreso del Niño, y entre los varios temas que en él se
trataron estuvo el de los jardines de niños. Al respecto se enfatizó la misión
incompleta de los mismos, ya que los niños más necesitados no asistían a dichos
planteles (p.389).
Hacia finales del gobierno de Plutarco Elías Calles el
número de jardines de niños había aumentado a 84 en la capital de la República.
Este incremento indica el interés que, poco a poco, fue mostrando el gobierno
por la educación de los párvulos.
Posteriormente, en 1931, se elevó la Inspección General
de Jardines de Niños al rango de Dirección General. Con lo cual en 1932 ya
existía el servicio de jardines de niños en toda la ciudad, incluso algunos de
ellos fueron ubicados en delegaciones lejanas para atender a niños campesinos.
El arduo camino de esta educación aún seguía.
Escuela normal en el porfiriato
Pese a que se comenzaba un gran aumento de escuelas en
todos los niveles, se llegó a la conclusión de que no bastaba con solo
construir escuelas, sino que era necesario formar formadores de ciudadanos. Se
comenzaba a idealizar el cómo debería ser formados los maestros, en el que se
destacaba que estos cuenten con una calidad moral, adecuada higiene y apegados
a los valores democráticos de respeto a la constitución y a las leyes. Una de
las aspiraciones del gobierno de Díaz fue de tratar de construir un “Estado
Docente”, es decir una estructura jurídica estable capaz de ordenar el ámbito
educativo en el país.
La única manera
en que se lograría transformar la educación era reorganizando la enseñanza con
base a los criterios de uniformidad y cientificidad, bases de la doctrina
positivista. Un gran ejemplo lo es la creación de Escuelas Normales, impulsadas
por las políticas públicas de las dos últimas décadas del siglo XIX.
Alberto Arnaut
afirma que la creación de estas instituciones “Transformo la identidad
profesional, basada en la práctica docente y en el conocimiento previo de los
contenidos, en otra de tipo técnico: los maestros no son los sabios, sino los
que saben cómo enseñar” (Rockwell, 2000, p.6).
Varias escuelas normales habrían de irse creando durante
el siglo XIX, en diferentes entidades del país: Guadalajara, Oaxaca, Zacatecas,
San Cristóbal las Casas, Chiapas, Yucatán, Colima, Veracruz -entre otras- de
las que destaca la Escuela Modelo de Orizaba, por haberse convertido en un
“centro de irradiación de la pedagogía mexicana”, debido, entre otros elementos,
a la propuesta de vanguardia que fue utilizada para la formación del
profesorado.
Ibídem (2002) nos dice que
Hacia 1885 se
inaugura el segundo curso teórico-práctico de pedagogía, a cargo de Enrique
Laubscher y de Enrique Rébsamen -grandes pedagogos de la época, conforme al
Plan de la Academia Normal de Orizaba, el cual incluía como temáticas: Ciencias
Pedagógicas, Psicología y Lógica, Pedagogía Especial (naturaleza y fin de la
enseñanza, contenido y metodología de la enseñanza), Principios didácticos y
Teoría de la disciplina -entre otras (pp. 380-383).
No es sino hasta 1887, cuando la creación de una escuela
normal en la capital del país es encomendada a Ignacio Manuel Altamirano, pese
a que el Decreto apareció con fecha de l885. Esta escuela normal estaba
exclusivamente destinada a varones, pero se le atribuyó el carácter de nacional
y federal, aunque posteriormente, en 1888, se fundase la escuela normal para
mujeres.
En fin, es en las últimas décadas del siglo XIX, cuando
se registra el despegue de lo que hoy conocemos como normalismo mexicano, a
partir de diferentes tentativas por institucionalizar la formación del
profesorado de la escuela primaria, como estrategia adoptada por el Estado para
homogeneizar la formación docente y, con ello, contribuir a la unidad nacional
y centralizar la instrucción pública, entre otras perspectivas.
La
educación superior en el porfiriato
La
educación superior constituyó el proyecto educativo consentido del porfiriato,
a pesar de que abundaron las críticas por resultar demasiado caro para un país
tan pobre y con un índice de analfabetas tan grande. Los recursos se decían,
que debían destinarse para la instrucción primaria y la superior debía
sufragarla cada familia. Se dio preferencia a formar una “aristocracia de
talento más que a una gran alfabetocracia” aunque números absolutos el estado
porfirista gasto más en la educación primaria en números relativos en 1900 se
gastaron 121 pesos por habitante y en la educación superior y tan solo 7 en la
primaria.
La
federación se mantuvo en favor de la educación superior aunque públicamente la
enseñanza elemental era prioritaria la instrucción profesional no es la
instrucción democrática que ilustra y educa al mayor número poniendo el pueblo
en aptitud de ejercer con acierto sus derechos y de cumplir finalmente sus
deberes el desarrollo económico del régimen requirió gente preparada
profesional y técnicamente para construir las obras de infraestructura que
combinaban la fisonomía del país y lo hacía participe de la modernidad los
estados por el contrario mantuvieron una actitud diferente respecto a la
educación superior por ejemplo opinaban que la instrucción profesional no es la
de la incumbencia del gobierno sino del jefe de cada familia pero lo sostuvo
mientras pudiera quedar abandonada a la gestión y administración de
particulares tan luego cómo aparezca la ilustración y las riquezas públicas la
población sean más abundantes el gobernador del estado de Morelos considero que
dicha entidad estaba hecha para agricultores y no para intelectuales.
Durante
el porfiriato también eran profesionistas los sacerdotes de todos los cultos
sacristán tes pintores artistas y mecanógrafos por otra parte de los censos
realizados durante el régimen no clasificaban en talco teoría de maestros de
obra y contadores a pesar de que estudiaban una carrera universitaria y se les
otorgaba un título.
José
Luis Sánchez Gastélum se refirió al colegio Rosales establecido en Sinaloa en
1874 en el encontró rasgos representativos de la educación superior moderna
Blanca estela Gutiérrez Grageda todo lo relativo al colegio civil de Querétaro
a partir de su inicio de 1876 y durante el porfiriato Roberto Jiménez Ornelas e
Iván Figueroa Acuña aludieron al colegio de sonora fundado en 1889 como un
intento de tercerización educativa y Antonio Padilla arroyo analizó la función
de la movilidad social que desempeñaba las becas de Gracia otorgadas en el
instituto científico y literario del estado de México en el período de 1910 a
1920
Congresos
pedagógicos
Durante
el siglo diecinueve el Estado liberal mexicano, encabezado por Porfirio Díaz,
estuvo impregnado de un ambiente modernizador, como parte de ese proceso de
construcción nacional y progreso, la educación no fue la excepción, y fue parte
fundamental del proyecto modernizador porfirista. Ello hizo necesario
replantear la función del Estado en materia educativa; así, se buscó adecuar la
educación a las nuevas necesidades y encaminarla hacia fines nacionalistas. El
país intentaba definirse como una nación moderna dentro del contexto mundial
del capitalismo, para ello, se utilizó la educación como el factor central de
unidad.
Dos
importantes y fundamentales congresos: el higiénico pedagógico (1882) y el de
instrucción pública (1889-1890) que incidieron en la reorganización de la
educación primaria en el país; marcaron el inicio de una serie de reformas que
condujeron a la educación pública a tomar nuevos caminos.
La
instrucción era el medio para combatir el analfabetismo y para formar hombres
leales al Estado, por lo que se hizo necesario que el proyecto educativo
nacional del porfiriato ordenara y unificara las distintas propuestas hechas
por teóricos, pedagogos, hombres de estado, profesores y juristas. Es en este
contexto que se hizo necesaria la convocatoria de una reunión especial, el
Congreso Nacional de Instrucción Pública (CNIP) de 1889-1890, éste fue el foro
adecuado para discutir los aspectos educativos. En dicho evento se diagnosticó
la situación de la educación y se definieron los lineamientos y las políticas
que tenían que seguirse en materia educativa durante el porfiriato.
En
síntesis, no había acuerdos precisos en materia educativa. Prueba de ello era
que en cada estado del país se establecían los parámetros que se creían
adecuados para la enseñanza. Además, que la diversificación y la competencia de
las distintas instituciones de enseñanza fue constante, En el Congreso de
Instrucción se acometió discutir y resolver las cuestiones educativas
necesarias para el mejor desarrollo del país con el objetivo central de hacer
de la instrucción el factor originario de unidad nacional, así como base de
toda prosperidad y de todo engrandecimiento. Para conseguir esto había que
lograr la meta propuesta por el Congreso; la uniformidad de la enseñanza
elemental en el país, bajo tres premisas fundamentales: gratuidad,
obligatoriedad y laicidad.
El
Congreso Higiénico Pedagógico tuvo importancia por varias razones: fue señal de
la preocupación que el Estado, los reformadores, los médicos, los maestros y la
población en general tenían por el niño: se pensó en dicha reunión en la manera
de preservar su salud física, mental y espiritual —aprovechando tanto los
avances de la pedagogía como los de la higiene—; se empezó a hablar de
construir muebles acordes con su tamaño; se consideró la importancia del juego,
así como la necesidad de desterrar de las escuelas el maltrato físico. Todo
ello, en el contexto de una reconstrucción de la imagen de «niñez», como
fenómeno que sólo podía ser entendido cabalmente por la profesión médica.
El
ingreso de la profesión médica al ámbito escolar en México ocurrió a partir del
Congreso Higiénico Pedagógico, que se realizó en la capital del país en 1882.
Esta reunión fue importante porque mostró el interés del Estado y la sociedad
ante la salud de los escolares, y porque todas sus propuestas se llevaron a
cabo, si bien no de manera inmediata. La inspección médica escolar en el México
de finales del siglo XIX no fue un hecho aislado, sino que coincidió con la
reglamentación de la higiene en todos los espacios privados o públicos, y con
una preocupación internacional por la prevención de las enfermedades de la
niñez.
En
este estudio histórico, se revisaron básicamente fuentes primarias: periódicos
médicos de la época y las memorias manuscritas del Congreso. El Congreso
Higiénico Pedagógico tuvo lugar durante el porfiriato (1876-1910). En ese
periodo, fue creciente la concentración de poder de la burocracia sanitaria, la
cual reglamentó y vigiló la higiene privada y pública en cárceles, cuarteles,
lazaretos, prostíbulos, mercados, iglesias, teatros, cementerios, fábricas y
vecindades; también, en las escuelas.
Conclusión
La
educación de nuestro país ha atravesado diversos procesos hasta consolidarse en
la educación que tenemos actualmente, una época de gran impulso, y de
consolidación comenzó justamente desde el Porfiriato. Como conclusión general
de estos temas que se trataron, podemos decir que, a pesar de los grandes
esfuerzos que se han hecho por tener una buena educación en nuestro país,
actualmente no se ha consolidado por completo una educación de calidad, una
educación que asegure la igualdad, la equidad y que acabe con el analfabetismo.
En la época
del Porfiriato, no todos los aspectos fueron malos, sino al contrario, a esta época
se le debe que hubiera una buena economía y lo más importante una educación
obligatoria, ya que en el régimen de Porfirio Díaz la educación fue prioritaria
y se optó por un programa educativo favorable para todos.
Gracias a
la revolución también se le debe el gran auge que tuvo las escuelas normales
como formadoras de docentes, así también una conciencia de lucha a favor de la
defensa de los derechos de las instituciones educativas. Durante la revolución
nos dimos cuenta de que el docente no solo era el que por tradición estaba en
su salón de clases impartiendo los temas, sino por el contrario, está
relacionado con la comunidad y comprometido completamente con la sociedad. Una
de las mejores aportaciones durante el porfiriato fueron los grandes avances
educativos, cómo la introducción de una pedagogía moderna, creación y
multiplicación de las escuelas normales, así como el ofrecimiento de carreras
técnicas a obreros y la educación superior que alcanzó en esa época.
Este tema
es de suma importancia para nosotros cómo futuros Licenciados en educación, ya
que el conocer acerca de la historia de la educación en determinadas épocas nos
ayuda a comprender mejor los diversos estilos de enseñar, también tener una
pedagogía dónde se empleen estrategias y métodos que permitan que la totalidad
de los alumnos se encuentren en las mismas condiciones para adquirir y
apropiarse de los contenidos impartidos, como parte de su proceso formativo.